Una novela que rompe un poco con unas cuantas normas establecidas, y por ello es menester prestarle atención.
Esa primera persona de Chema narrando la tortura que vive y sus intentos por no morir queda muy bien reflejada, sobre todo cuando se mezcla también con los recuerdos de la vida que ha dejado atrás.
Las durísimas condiciones, la degradación corporal y mental, son también contadas con fuerza y precisión.
Un balance positivo que nos mantiene en vilo una página tras otra.
Si cierto náufrago tuvo a su Wilson, nuestro Chema cuenta con Paco.